¿Tienes tramadol, codeína o hidrocodona en tu botiquín? ¿Te recetaron algún analgésico potente que tomas regularmente para el dolor? Si es así, podrías estar usando opioides sin saberlo, y esto es más serio de lo que imaginas. Aunque estos medicamentos están prescritos legalmente por médicos y parecen “seguros” porque vienen de la farmacia, los opioides comparten propiedades moleculares con sustancias como la heroína. En efecto, activan exactamente los mismos centros cerebrales relacionados con la adicción.
Esto no significa que sean inherentemente malos, pero sí significa que su uso requiere supervisión médica estricta y comprensión profunda de sus riesgos. En este artículo descubrirás qué son los opioides desde una perspectiva neurológica, cómo afectan tu cerebro, por qué el uso crónico sin control puede llevar a dependencia devastadora, cuáles son los medicamentos opioides más comunes, y qué alternativas existen para manejo del dolor crónico. Además, conocerás los números alarmantes de la crisis global de opioides que cobra miles de vidas cada año.
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A post shared by Dra. Melissa Gutiérrez Rey | Neuróloga en Manizales 🧠 (@drameligutierrezneurologa)
Qué Son los Opioides: Más Que Simples Analgésicos
Antes de profundizar en los riesgos, es fundamental entender exactamente qué son los opioides y cómo funcionan en tu cuerpo.
Opioides: Definición Médica y Neurológica
Los opioides son una clase de medicamentos que actúan sobre receptores específicos en el cerebro y médula espinal para aliviar el dolor. Químicamente, todos los opioides comparten una estructura molecular similar a los alcaloides derivados de la planta de amapola (opio), de ahí su nombre. Sin embargo, muchos opioides modernos son sintéticos o semisintéticos, creados en laboratorios farmacéuticos.
Lo más importante que debes entender es esto: los opioides comparten propiedades moleculares con drogas ilegales como la heroína. Ambos activan los mismos receptores cerebrales. La diferencia principal no está en la sustancia en sí, sino en la dosis, pureza y contexto de uso. Un opioide médico bien recetado y supervisado es una herramienta valiosa. El mismo opioide usado crónicamente sin control se convierte en una sustancia altamente adictiva que puede destruir vidas.
Cómo Funcionan los Opioides en el Cerebro
Cuando tomas un opioide, este viaja a través del torrente sanguíneo hasta tu cerebro. Una vez allí, se une a receptores específicos llamados receptores opioides. Existen tres tipos principales de receptores opioides: mu, delta y kappa. Los opioides terapéuticos actúan principalmente sobre los receptores mu.
Al activar estos receptores opioides, ocurren varios efectos simultáneos. Primero, se bloquean las señales de dolor que viajan desde el cuerpo hacia el cerebro. Por eso sientes alivio del dolor. Segundo, se libera dopamina en el sistema de recompensa cerebral. Esta liberación de dopamina es lo que produce sensación de euforia o bienestar. Tercero, se reducen las señales de estrés y ansiedad. Todos estos efectos juntos explican por qué los opioides son tan efectivos para el dolor, pero también por qué son tan adictivos.
La Similitud Molecular con Sustancias Ilegales
Esta es la verdad incómoda que muchos pacientes no conocen: molecularmente, no hay una diferencia fundamental entre un opioide recetado como oxicodona y una droga callejera como heroína. Ambos se unen a los mismos receptores cerebrales. Ambos activan el sistema de recompensa del cerebro de manera similar. Ambos tienen potencial de causar dependencia física y psicológica.
La heroína es, de hecho, diacetilmorfina, un derivado semisintético de la morfina que cruza más rápidamente la barrera hematoencefálica. Muchos opioides recetados como la oxicodona son igualmente potentes o incluso más que la heroína cuando se comparan miligramo por miligramo. Por eso, el uso inadecuado de opioides recetados puede ser tan peligroso como el uso de drogas ilegales.
Opioides Medicamentos: Los Más Comunes en Consultorios
Es probable que hayas tomado o te hayan ofrecido alguno de estos medicamentos sin reconocerlo como opioide. Conocer cuáles son es el primer paso para usar estas medicinas de manera informada y segura.
Opioides de Uso Común en Colombia
Tramadol: Uno de los opioides más prescritos en Colombia. Muchas personas no saben que es un opioide porque se percibe como “más suave”. Sin embargo, tiene potencial adictivo real y puede causar dependencia con uso crónico. Se prescribe frecuentemente para dolor moderado.
Codeína: Presente en muchos jarabes para la tos y analgésicos combinados. Aunque se considera un opioide “débil”, sigue siendo un opioide verdadero que se metaboliza en morfina en el cuerpo. El uso prolongado puede llevar a dependencia.
Morfina: El opioide “clásico” del cual derivan muchos otros. Se usa principalmente en contextos hospitalarios para dolor severo post-operatorio o en cuidados paliativos. Es un opioide potente con alto potencial de dependencia.
Oxicodona: Menos común en Colombia que en Estados Unidos, pero disponible. Es un opioide muy potente frecuentemente implicado en adicción. Nombres comerciales pueden variar.
Hidrocodona: Similar a la oxicodona en potencia. Frecuentemente combinada con acetaminofén en preparados comerciales para dolor moderado a severo.
Fentanilo: El opioide más potente de uso médico común. Hasta 100 veces más potente que la morfina. Se usa en parches transdérmicos para dolor crónico severo o en contextos quirúrgicos. El fentanilo ilegal es responsable de gran parte de las muertes por sobredosis en la crisis actual de opioides.
Opioides “Ocultos” en Medicamentos Combinados
Muchos opioides se prescriben en combinación con otros analgésicos como acetaminofén o ibuprofeno. Esto puede ocultar el hecho de que estás tomando un opioide. Por ejemplo, medicamentos con nombres comerciales comunes pueden contener codeína o tramadol sin que esto sea obvio para el paciente.
Siempre pregunta a tu médico o farmacéutico: “¿Este medicamento contiene opioides?” Si la respuesta es sí, necesitas comprender los riesgos y las precauciones especiales que debes tomar.
El Problema Real: Dependencia y Adaptación Cerebral
Aquí es donde la situación se vuelve verdaderamente preocupante. El uso crónico de opioides desencadena cambios cerebrales profundos que pueden atrapar a personas en un ciclo de dependencia.
Dependencia Física: Tu Cerebro se Adapta
Cuando tomas opioides regularmente durante semanas o meses, tu cerebro se adapta a su presencia. Específicamente, los receptores opioides en tu cerebro se vuelven menos sensibles (fenómeno llamado tolerancia). En consecuencia, necesitas dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto analgésico.
Además, tu cerebro reduce su producción natural de endorfinas (los opioides naturales del cuerpo). Esto significa que, cuando intentas dejar el medicamento, experimentas síntomas de abstinencia físicos muy reales: dolor intensificado, ansiedad, sudoración, náuseas, temblores, insomnio y más.
Esta no es “debilidad”. Es tu cerebro reclamando una sustancia a la que se ha adaptado biológicamente. La dependencia física puede ocurrir incluso en personas que toman opioides exactamente según prescripción médica, sin ninguna intención de abuso.
Dependencia Psicológica: Más Allá del Cuerpo
Más insidiosa que la dependencia física es la dependencia psicológica. Los opioides no solo alivian dolor físico, también proporcionan alivio emocional. Reducen ansiedad, producen sensación de calma y bienestar. Para personas que luchan con estrés, trauma o problemas emocionales, esta sensación puede volverse algo que “necesitan” para funcionar.
Gradualmente, el cerebro asocia el opioide con bienestar emocional. Aparece el pensamiento: “No puedo enfrentar el día sin mi medicamento”. Este no es un pensamiento sobre dolor físico, es dependencia psicológica. La persona siente que necesita el opioide no solo para el dolor, sino para sentirse “normal” emocionalmente.
El Cerebro Necesita Dosis Cada Vez Mayores
Este es un aspecto particularmente peligroso de la dependencia a opioides. A medida que los receptores se vuelven menos sensibles, lo que antes era una dosis efectiva deja de funcionar. El paciente puede sentir que el medicamento “ya no funciona” y aumentar la dosis por cuenta propia o presionar al médico por dosis más altas.
Este escalamiento de dosis tiene dos problemas graves. Primero, aumenta el riesgo de efectos secundarios peligrosos como depresión respiratoria (que puede llevar a muerte por sobredosis). Segundo, profundiza la dependencia física y psicológica, haciendo cada vez más difícil suspender el medicamento de manera segura.
Hiperalgesia Inducida por Opioides: Más Dolor, No Menos
Aquí está una de las ironías más crueles del uso crónico de opioides: paradójicamente, pueden empezar a causar más dolor en lugar de aliviarlo. Este fenómeno se llama hiperalgesia inducida por opioides.
Con el uso prolongado, el sistema nervioso se sensibiliza. Los mismos receptores que deberían amortiguar el dolor se reconfiguran y amplifican las señales de dolor. En consecuencia, el paciente experimenta dolor aumentado incluso con lesiones menores o sin lesión aparente. Naturalmente, la respuesta instintiva es tomar más opioides, pero esto solo empeora el problema.
Este ciclo vicioso atrapa a muchas personas: toman opioides para dolor crónico, los opioides gradualmente causan más dolor, aumentan la dosis buscando alivio, lo cual intensifica la hiperalgesia. Es una espiral descendente difícil de revertir.
La Crisis Global de Opioides: Los Números No Mienten
Lo que hemos discutido no es teoría. Es una realidad que está cobrando decenas de miles de vidas cada año en una crisis de salud pública sin precedentes.
La Epidemia en Estados Unidos y Canadá
Solo en Estados Unidos y Canadá, el abuso de opioides causa aproximadamente 87,000 muertes al año. Sí, leíste correctamente: ochenta y siete mil muertes anuales. Para poner esto en perspectiva, esto es más que las muertes combinadas por accidentes automovilísticos y armas de fuego en esos países.
Esta crisis no comenzó con drogas ilegales de la calle. Comenzó en consultorios médicos, con prescripciones legítimas de opioides para dolor. A finales de los años 90 y principios de los 2000, la industria farmacéutica promovió agresivamente opioides como oxicodona, minimizando sus riesgos de adicción. Los médicos, queriendo ayudar a sus pacientes con dolor, prescribieron estos medicamentos ampliamente.
El resultado fue catastrófico. Millones de personas desarrollaron dependencia a medicamentos legalmente recetados. Cuando las prescripciones se volvieron más difíciles de obtener debido a regulaciones más estrictas, muchos pacientes dependientes recurrieron a opioides ilegales más baratos y peligrosos como heroína y fentanilo callejero.
La Situación en Colombia y Latinoamérica
Aunque Colombia no enfrenta una crisis de opioides de la magnitud de Estados Unidos, esto no significa que estemos inmunes. De hecho, la prescripción de opioides como tramadol ha aumentado significativamente en años recientes. Además, la disponibilidad de opioides sintéticos ilegales está creciendo en la región.
Los sistemas de salud latinoamericanos frecuentemente carecen de los protocolos de monitoreo y las alternativas de tratamiento para dolor crónico que podrían prevenir dependencia. Por eso, es crucial que pacientes colombianos estén informados sobre estos riesgos ahora, antes de que se desarrolle una crisis comparable.
Fentanilo: El Asesino Silencioso
Gran parte de las muertes actuales por opioides involucran fentanilo, un opioide sintético hasta 100 veces más potente que la morfina. El fentanilo médico, usado apropiadamente en contextos controlados, es una herramienta valiosa. Sin embargo, el fentanilo ilegal fabricado en laboratorios clandestinos es extremadamente peligroso.
Lo más preocupante es que el fentanilo ilegal frecuentemente se mezcla con otros opioides o incluso con drogas no opioides sin conocimiento del usuario. Una persona puede pensar que está tomando oxicodona o heroína, pero en realidad está tomando fentanilo, cuya potencia es tan alta que una dosis minúscula puede causar sobredosis fatal.
¿Significa Que los Opioides Son Malos? La Respuesta es Matizada
Después de todo lo anterior, podrías pensar que los opioides deberían prohibirse completamente. Sin embargo, la respuesta es más compleja.
Usos Legítimos y Valiosos de Opioides
Los opioides son herramientas médicas invaluables en contextos específicos. Para pacientes con dolor terminal (como cáncer avanzado), los opioides pueden proporcionar alivio crucial que mejora significativamente la calidad de sus últimos días o meses de vida. En estos casos, el riesgo de dependencia es irrelevante comparado con el beneficio de alivio del sufrimiento.
Asimismo, para dolor agudo severo post-operatorio o post-traumático, un curso corto de opioides (días, no semanas o meses) puede ser apropiado y seguro cuando se combina con otros analgésicos y se reduce gradualmente.
En dolor crónico intratable que no responde a ninguna otra intervención, algunos pacientes pueden beneficiarse de terapia con opioides bajo supervisión extremadamente cuidadosa de un especialista en manejo del dolor. Sin embargo, este debería ser el último recurso, no la primera opción.
El Problema es el Uso Crónico Sin Control Adecuado
El verdadero problema no son los opioides en sí, sino cómo se usan. Cuando se prescriben demasiado fácilmente para dolor crónico no maligno (como dolor de espalda o migrañas), cuando se usan durante meses o años sin reevaluación rigurosa, cuando los pacientes no son advertidos adecuadamente sobre riesgos de dependencia, cuando no se exploran alternativas, ahí es donde surge el peligro.
Muchos pacientes reciben prescripciones de opioides en urgencias o consultas generales sin evaluación integral de su dolor, sin discusión de alternativas y sin un plan de seguimiento. Continúan tomando el medicamento mucho después de que debería haberse suspendido, simplemente porque “funciona” y porque suspenderlo genera síntomas de abstinencia.
Grupos de Alto Riesgo: Cuidado Especial Si…
No todas las personas tienen el mismo riesgo de desarrollar problemas con opioides. Ciertos factores aumentan significativamente la vulnerabilidad a la dependencia.
Historial Personal o Familiar de Adicción
Si tú o tus familiares cercanos (padres, hermanos) han luchado con adicción a cualquier sustancia (alcohol, drogas ilegales, nicotina), tu riesgo de desarrollar dependencia a opioides es considerablemente mayor. La adicción tiene componentes genéticos y ambientales que se transmiten en familias.
Esto no significa que nunca puedas usar opioides si tienen este historial, pero sí significa que debes ser extremadamente cauteloso. Siempre informa a tu médico sobre cualquier historial de adicción antes de aceptar una prescripción de opioides. Tu médico puede considerar alternativas o implementar monitoreo más estricto.
Uso de Opioides Para Migrañas: Un Error Común
Muchas personas con migrañas frecuentes reciben prescripciones de opioides como tramadol o codeína. Esto es particularmente problemático porque los opioides pueden empeorar las migrañas a largo plazo. El uso regular de opioides para migraña puede llevar a un fenómeno llamado “cefalea por abuso de medicación”, donde las migrañas se vuelven más frecuentes precisamente debido al medicamento que se supone debe tratarlas.
Si tienes migrañas y estás tomando opioides regularmente, discute con un neurólogo especializado en cefaleas. Existen tratamientos preventivos específicos para migraña (como triptanes, CGRP, toxina botulínica) que son mucho más efectivos y seguros que los opioides.
Aumentar la Dosis Por Cuenta Propia
Si alguna vez has pensado “mi dosis usual ya no funciona, voy a tomar un poco más”, estás en territorio peligroso. Aumentar dosis de opioides sin supervisión médica es una señal de alerta importante de desarrollo de tolerancia y posible dependencia.
Igualmente preocupante es tomar el medicamento con más frecuencia de lo prescrito o combinar diferentes opioides. Estos comportamientos aumentan dramáticamente el riesgo de sobredosis y profundizan la dependencia física.
Sentir Que “Necesitas” el Medicamento Más Allá del Dolor
Cuando empiezas a sentir que necesitas tu opioide no solo para el dolor físico, sino para sentirte emocionalmente estable, para dormir, para manejar estrés o para “funcionar normalmente”, has cruzado hacia dependencia psicológica.
Frases como “no puedo imaginar mi vida sin este medicamento” o “me siento ansioso si se me acaba” son señales de alerta. El medicamento ha pasado de ser una herramienta para controlar dolor a ser una muleta emocional que controla tu vida.
Alternativas Para Dolor Crónico: Opciones Más Seguras
La buena noticia es que existen múltiples alternativas para manejo de dolor crónico que son más seguras que el uso prolongado de opioides.
Analgésicos No Opioides
Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Medicamentos como ibuprofeno, naproxeno y diclofenaco son efectivos para muchos tipos de dolor, especialmente dolor inflamatorio o musculoesquelético. Aunque tienen sus propios riesgos con uso prolongado (principalmente gastrointestinales y cardiovasculares), no causan dependencia psicológica.
Acetaminofén (paracetamol): Seguro para uso a largo plazo en dosis adecuadas. Efectivo para dolor leve a moderado. Puede combinarse con otros tratamientos.
Analgésicos tópicos: Cremas, geles o parches que contienen antiinflamatorios, lidocaína o capsaicina pueden proporcionar alivio local sin riesgos sistémicos de medicamentos orales.
Medicamentos Adyuvantes Para Dolor Neuropático
Muchos casos de dolor crónico son neuropáticos (causados por daño o disfunción nerviosa). Para este tipo de dolor, medicamentos que no son analgésicos tradicionales pueden ser altamente efectivos:
Antidepresivos: Medicamentos como amitriptilina, duloxetina o venlafaxina, aunque son antidepresivos, también modulan las vías del dolor en el cerebro. Son efectivos para dolor neuropático y no causan dependencia.
Anticonvulsivantes: Gabapentina y pregabalina son particularmente efectivas para dolor neuropático. Ayudan a calmar nervios hiperactivos sin el riesgo de adicción de los opioides.
Intervenciones No Farmacológicas
Frecuentemente subestimadas, las intervenciones no farmacológicas pueden ser sorprendentemente efectivas:
Fisioterapia y ejercicio: El movimiento apropiado, fortalecimiento muscular y mejora de la flexibilidad pueden reducir significativamente muchos tipos de dolor crónico, especialmente musculoesquelético.
Terapia cognitivo-conductual: Ayuda a cambiar patrones de pensamiento sobre el dolor y desarrollar estrategias de afrontamiento. Estudios demuestran que puede reducir la intensidad del dolor y mejorar la calidad de vida.
Técnicas de relajación y mindfulness: Meditación, respiración profunda, yoga y otras prácticas pueden modular la percepción del dolor y reducir el estrés que lo amplifica.
Bloqueos nerviosos e infiltraciones: Procedimientos intervencionistas realizados por especialistas en dolor pueden proporcionar alivio prolongado para tipos específicos de dolor sin necesidad de medicación oral diaria.
Estimulación eléctrica (TENS): Dispositivos que aplican corriente eléctrica leve pueden interrumpir señales de dolor. Son seguros y no invasivos.
Tratamiento Multidisciplinario del Dolor
El enfoque más efectivo para dolor crónico es frecuentemente un programa multidisciplinario que combina medicamentos no opioides, terapia física, apoyo psicológico, cambios de estilo de vida y, cuando sea necesario, procedimientos intervencionistas. Este enfoque integral trata el dolor desde múltiples ángulos sin depender de un solo medicamento potencialmente peligroso.
Recomendaciones Neurológicas Para Uso Seguro de Opioides
Si estás tomando opioides o tu médico sugiere prescribirlos, estas son las precauciones esenciales que debes tomar.
Pregunta Siempre Si Lo Que Tomas Es Opioide
Muchos pacientes no saben que están tomando opioides. Los nombres comerciales pueden no revelar esto claramente. Antes de tomar cualquier analgésico nuevo, pregunta explícitamente a tu médico o farmacéutico: “¿Este medicamento contiene opioides?” Si la respuesta es sí, solicita información sobre riesgos, alternativas y plan de seguimiento.
Busca Activamente Alternativas Para Dolor Crónico
Si tu dolor es crónico (dura más de 3 meses), los opioides no deberían ser tu primera opción de tratamiento. Pregunta a tu médico sobre alternativas no opioides. Solicita referencia a especialistas en manejo del dolor, fisioterapia o clínicas multidisciplinarias del dolor. Explora todas las opciones antes de comprometerte con terapia opioide a largo plazo.
Nunca Aumentes Dosis Sin Supervisión Médica
Si sientes que tu dosis actual ya no es efectiva, no la aumentes por tu cuenta. Contacta a tu médico. La necesidad de aumentar dosis puede indicar tolerancia y desarrollo de dependencia. Tu médico puede ajustar el plan de tratamiento, cambiar a un medicamento diferente o iniciar el proceso de reducción gradual del opioide.
Igualmente importante: nunca tomes opioides prescritos para otra persona, incluso si tienes “el mismo dolor”. La dosis segura para una persona puede ser peligrosa para otra, especialmente si no tienes tolerancia a opioides.
Informa Historial de Adicción Antes de Cualquier Prescripción
Si tú o familiares cercanos han luchado con adicción a cualquier sustancia, informa esto a tu médico antes de aceptar prescripción de opioides. Esta información es confidencial y no se usa para juzgarte, sino para protegerte. Tu médico puede considerar alternativas o implementar precauciones adicionales.
Usa la Dosis Mínima Efectiva Por el Tiempo Más Corto
Si es necesario usar opioides, el principio rector debe ser: la dosis más baja que proporcione alivio adecuado, por el período más corto posible. Para dolor agudo post-operatorio, esto podría significar 3-7 días. Rara vez hay justificación para prescripciones de opioides que duran meses sin reevaluación exhaustiva.
Sigue un Plan de Reducción Gradual
Si has estado tomando opioides durante semanas o meses, nunca los suspendas abruptamente. La suspensión súbita puede causar síntomas de abstinencia severos e incluso peligrosos. Trabaja con tu médico para crear un plan de reducción gradual que disminuya la dosis lentamente mientras introduces alternativas para manejo del dolor.
Atención Neurológica Especializada en Manizales
Si estás luchando con dolor crónico, dependencia a opioides, o necesitas evaluación de tus opciones de tratamiento, la atención neurológica especializada puede ser crucial.
Por Qué Un Neurólogo Para Dolor Crónico
Muchos tipos de dolor crónico tienen componentes neurológicos significativos. Las migrañas, dolor neuropático, dolor por lesión de nervios periféricos, y dolor relacionado con condiciones neurológicas como esclerosis múltiple requieren evaluación especializada. Un neurólogo puede identificar la causa subyacente del dolor y diseñar un plan de tratamiento que aborde esa causa, no solo enmascara el síntoma.
Además, los neurólogos están especialmente capacitados para prescribir medicamentos adyuvantes como anticonvulsivantes y antidepresivos para dolor neuropático. También pueden coordinar con especialistas en manejo del dolor para tratamientos intervencionistas cuando sea apropiado.
Dra. Melissa Gutiérrez: Atención Integral del Dolor Neurológico
La Dra. Melissa Gutiérrez Rey es neuróloga especializada en neuroinmunología con formación avanzada en Johns Hopkins Hospital. Su enfoque de atención reconoce que el dolor crónico es multifacético y requiere estrategias integrales más allá de simplemente prescribir medicamentos.
En su práctica, la Dra. Melissa evalúa exhaustivamente la causa del dolor, identifica si hay componentes neuropáticos, inflamatorios o estructurales, y diseña planes de tratamiento personalizados que priorizan seguridad a largo plazo. Ella entiende que muchos pacientes llegan frustrados después de años de tratamientos inefectivos o de haber desarrollado dependencia a medicamentos prescritos con buena intención pero mal monitoreados.
Sus servicios incluyen evaluación integral de dolor crónico con enfoque neurológico, manejo de migrañas y cefaleas sin dependencia de opioides, tratamiento de dolor neuropático con medicamentos adyuvantes apropiados, coordinación con especialistas en manejo del dolor para casos complejos, y apoyo en procesos de reducción gradual de opioides cuando existe dependencia.
Los Medicamentos Son Herramientas: Úsalas Correctamente
Los opioides no son inherentemente buenos o malos. Son herramientas médicas poderosas que, como cualquier herramienta potente, pueden usarse para bien o para mal. Un bisturí en manos de un cirujano experto salva vidas. El mismo bisturí usado incorrectamente puede causar daño catastrófico. Los opioides son similares.
Usados correctamente, en contextos apropiados, por períodos limitados y con supervisión cuidadosa, los opioides pueden aliviar sufrimiento significativo. Usados crónicamente sin control adecuado, prescritos demasiado fácilmente para condiciones que tienen mejores alternativas de tratamiento, o tomados sin comprensión plena de sus riesgos, los opioides pueden llevar a dependencia devastadora e incluso muerte.
La crisis de opioides que ha cobrado decenas de miles de vidas en otros países es una advertencia clara. No tenemos que repetir esos errores en Colombia. Como pacientes, podemos protegernos educándonos sobre qué medicamentos tomamos, preguntando activamente sobre alternativas, siendo honestos con nuestros médicos sobre historiales de adicción, y reconociendo señales de alerta de dependencia.
Como sociedad, necesitamos mejor educación médica sobre prescripción apropiada de opioides, mayor acceso a tratamientos alternativos para dolor crónico, y reducción del estigma que impide a personas con dependencia buscar ayuda.
Tu dolor es real y merece tratamiento efectivo. Pero ese tratamiento debe ser seguro y sostenible a largo plazo. No permitas que la búsqueda de alivio del dolor te lleve a un camino de dependencia que crea más sufrimiento del que alivia.
🔹 Comparte este artículo con familiares y amigos que tomen analgésicos regularmente
🔹 Consulta con especialista si tienes dolor crónico o preocupación sobre medicamentos que tomas
🔹 Agenda evaluación neurológica en www.dramelissaneurologa.com para manejo integral del dolor
🔹 Habla con tu médico si crees que puedes estar desarrollando dependencia a opioides
Los medicamentos usados correctamente salvan vidas. Mal usados, las destruyen. Elige sabiduría, no solo alivio inmediato 🤍




